Editorial

¿Quién puede entender a la Argentina? ¿De qué seremos capaces el día que todos vayamos juntos tras un mismo objetivo consensuado?

La utopía, como su etimología lo indica, es ese “no lugar”, ese espacio o sociedad al que todos quisiéramos llegar pero que nunca vamos a alcanzar porque no existe. Pero a pesar de no existir, las utopías son necesarias porque ayudan a marcar un camino, un ideal.

La utopía argentina cada vez parece hacerse más simplista. Nuestra utopía hoy sería: “ser un país un poco más normal”. Dejar de lado las montañas rusas diarias para poder “aburrirnos” aunque sea una vez a la semana. 

El mundo está hablando de los entornos VICA (o VUCA en inglés). La sigla responde al acrónimo de Volátil, Incierto, Cambiante y Ambiguo. Adaptarse a esas incertidumbres constantes es el gran desafío del mundo en este siglo 21. 

Y tal vez por eso sea que los argentinos tenemos mayor predisposición a ser más eficientes en esos entornos. Porque Argentina ES un país VICA. Desde su concepción. 

En el comienzo de la tercera década del siglo 21, y a pesar de que nuestro país todavía vive políticamente en el siglo pasado, no nos queda otra que recordar –y aprovechar para homenajear- al gran Quino con su Mafalda: “Paren el mundo, que me quiero bajar”. O, si queremos darle más vértigo a la frase, “paren la Argentina, que me quiero bajar”.

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