Cuando se haga un balance, el nivel de obra pública provincial va a ser muy pobre
Miguel Marizza, Presidente de Caballi SA

Paraná. Caballi SA es una empresa constructora con especialización en el desarrollo y construcción de grandes proyectos de viviendas y obras civiles. 

 

Es un balance muy particular porque fue un año bien extraordinario. Todos los planes que teníamos fueron reestructurados a partir de marzo por la pandemia. Nuestra empresa está sólidamente armada, con costos fijos bajos, por lo que nos permitió pasar bien la tormenta. Hubo un desarrollo de lo planificado de manera más lenta y suspendimos los nuevos proyectos y desarrollos. Es un año para guardarlo en un cajón, fue de circunstancia, pero tenemos expectativas positivas para el año que viene.

Como bien sabemos la obra pública en Entre Ríos viene en caída y quedó claramente reflejado en un informe de la Delegación Entre Ríos de la Cámara Argentina de la Construcción. Con la pandemia, en este 2020 se acentuó la caída. Hubo un freno en la administración pública, algo que no sucedió en la actividad privada. Nosotros somos una actividad esencial por lo tanto no paramos nunca, pero hay oficinas en la administración pública que –aun hoy-, hay que pedir turno para que atiendan. Entonces, con esta complejidad, los pocos proyectos que estaban para salir fueron retardándose. Cuando se haga un balance de este año, el nivel de obra pública provincial va a ser muy pobre.

Hasta hace unos meses el empleo se venía manteniendo, pero en los próximos habrá una caída porque se van a terminar las obras en ejecución y ese faltante aun no puede ser absorbido por la demanda de la actividad privada.

Lo positivo para el sector construcción fue que el primer protocolo de trabajo que salió en todo el país fue el confeccionado por la Cámara de la Construcción con el gremio de la UOCRA. Eso fue muy bueno. Obvio que después en las obras vimos una disminución de la productividad por la aplicación de estos protocolos. En obras viales hay una pérdida de rendimiento en concepto de mano de obra entre un 25 y 28%. En viviendas y escuelas aún se está midiendo, pero la caída va a ser entre el 15 y 20%, pero es algo natural por los controles de temperatura, formas de trabajo en equipos, flujos de circulación. 

En cuanto a los materiales tenemos que dividir el año en dos. En la primera mitad, hubo muy pocos problemas de suministros, más ligados a la cuestión logística. A partir de julio se empezaron a notar faltantes, y en agosto, septiembre y octubre ya hubo problemas serios con algunos materiales críticos. Esto obedeció a dos factores: algunos problemas de producción y otros por temas de comercialización y especulación ante las variables de los precios. En diciembre se normalizó en cemento y hierro, pero siguen faltantes de ladrillos, vidrios y productos con insumos en dólares.

Para el futuro, veo que las expectativas que maneja el gobierno nacional son buenas. Se apunta a un gran plan de obra pública como efecto dinamizador de la economía. Las leyes enviadas al Congreso para ser aprobadas, muestran que se puso a la construcción como el monitor de la recuperación económica. Obvio que como cualquier sector, estamos atados a lo que sucede en la economía en general, pero es una buena actitud hacia la construcción y hacia la industria en general, porque la construcción mueve unas 200 industrias. Se ve un cambio de visión, de un país que apuntaba más a la economía financiera a uno que apunta a la economía productiva.

Este 2020 fue un año récord en la cantidad de cursos que emitió la Cámara de la Construcción. Hubo miles de cursos porque la gente se quedó en sus casas y se pudo capacitar más por la pandemia. Fueron todos cursos virtuales y que versaron sobre distintas herramientas tecnológicas para aplicar en proyecto, control y seguimiento de obras. Nosotros en algunas obras ya incorporamos algunos criterios BIM o puesta a punto de trabajo por módulos con aplicaciones móviles.

En mi caso, las expectativas para el 2021 son buenas porque creo que va a aparecer más trabajo. Aunque preocupa la macroeconomía de la Argentina, todavía no está estabilizado ese frente, tanto a nivel externo como interno. Hay costos impositivos y laborales que están desvirtuando costos y con una inflación alta que puede hacer tambalear algunas buenas medidas que se intentan implementar. En términos externos, la negociación con el FMI sigue abierta y muchas obras que tienen créditos están relacionadas con esto. Por ejemplo, en Entre Ríos están las obras de electrificación del anillo norte y anillo sur, atadas a un crédito chino que no va a llegar hasta que no se acuerde con el Fondo. Hay obras del BID, de PROMEBA y de Banco Mundial que están pendientes, expectantes al contenido de ese convenio.

En 2020 la obra pública se movió poco y nada
Norma Demartin - Paulina Castro de Demartín Hermanos