Contenedores, una opción más para el sector constructivo
Construcciones alternativas

En nuestra región se comenzó a utilizar a los contenedores marítimos reciclados en distintos proyectos arquitectónicos. Ventajas y opciones de este nuevo sistema.

Los contenedores marítimos metálicos se comenzaron a utilizar en la década del cuarenta para transportar mercaderías en ultramar. En 1956 se realizó el primer viaje en barco con una caja metálica tal como la conocemos hoy en día. Una de las particularidades de los containers marítimos es que una vez que cumplen su función logística se pueden reutilizar. Debido a sus ventajas estructurales y modulares, la arquitectura puso la lupa sobre ellos y hace años que son una opción elegida para distintos proyectos.

Si bien hay varios tamaños, los más utilizados en la Argentina son los de 20 pies (seis metros de largo) o 40 pies (doce metros de longitud). Ambos tienen 2,40m de ancho, lo que a veces es una limitante a sortear. En cuanto a alturas, la mayoría viene de 2,5 metros aunque la versión High Cube alcanza los 2,9 metros de alto, lo que permite un espacio mucho más confortable. La piel de los contenedores es de acero corten (autoplatinable) de 3,5 milímetros, anticorrosivo y ya vienen con una pintura de esmalte epoxi, lo que los hace muy resistentes al impacto de la humedad, algo vital en nuestra región.

La estructura utilizada en la readaptación de los contenedores para usos arquitectónicos es propia de los containers, aunque al realizarse cortes para aberturas, en algunas ocasiones es conveniente la colocación de refuerzos con caños estructurales. En cuanto a la aislación se puede trabajar con lanas de vidrios o celulosa proyectadas, tanto en mamposterías como en cielo raso y en todo sistema de construcción en seco. Otra ventaja es que se elevan entre 35 y 45 centímetros del suelo como mínimo, lo que no hace necesario realizar una platea para instalarlos y no lidiar con los movimientos de suelos de la región, al poder trabajar con pilotes.

En cuanto a terminaciones exteriores se puede hacer con madera, placas para pintarlo con cualquier producto y hasta con la propia chapa a la vista, que le da un impacto estético particular.

En la ciudad de Paraná, un grupo de jóvenes empresarios utilizó el sistema para montar un complejo deportivo en la zona del ex hipódromo. El propio resultado del proceso y la experiencia con los contenedores los llevó a desarrollar una empresa constructora que se dedique exclusivamente a estos productos. 

Santiago Luti, socio de Med Container, explica que “es un método constructivo que vino para quedarse, no sólo en la región, sino en toda la Argentina. Tiene muchas ventajas en velocidad, costos y eficiencia energética. Además de adaptarse a los principales usos; vivienda, comerciales y oficinas. El producto se comercializa incluso por redes sociales. Por el momento, hay muchas consultas porque la gente no conoce en profundidad las propiedades del sistema. En Paraná ya hemos hecho una casa en la zona del Acceso Norte, además del complejo deportivo de La Masía en el ex hipódromo. Eso ayuda porque la gente puede ver la calidad y solidez del producto”.

Otro de los desafíos para este tipo de emprendimientos es el logístico. En el caso de Med Container cuentan con logística propia, lo que permite garantizar un traslado correcto de las unidades hasta destino. Han realizado trabajos por encargue a Salta y a Bariloche.

Para los profesionales que se han animado con esta opción constructiva es llamativo la adaptabilidad a todas las opciones en terminaciones, desde los pisos más económicos hasta un vinilo clic o porcelanato. Lo mismo con las aberturas, se puede elegir desde una línea Herrero hasta una línea Premium con DVH laminado.

Claudio Álvarez, constructor y socio de Med Container asegura que “lo que más valora la gente es la velocidad constructiva más allá de las ventajas en los costos con respecto al ladrillo o la construcción en seco. También tiene el plus para determinados proyectos, por ejemplo en el caso de las casas quintas, ya que al contar con una cobertura metálica funciona como un doble cerramiento, porque a la abertura se le suma la chapa del propio contenedor que se puede abrir y cerrar. Entonces se puede desarrollar un espacio muy abierto hacia el exterior, con grandes aberturas y luego al retirarse la gente, se cierra la chapa como un postigo y queda una caja hermética, con doble seguridad”. 

En la empresa también están evaluando las condiciones para exportar a Uruguay y Paraguay, ante las ventajas competitivas del cambio monetario. “Sabemos que estamos entregando un producto habitacional premium, pero a un valor estándar y eso nos abre buenas posibilidades a futuro”, agrega Álvarez.

Los contenedores son una opción más de las tantas que ofrece el mercado de la construcción. En este caso elegida para viviendas urbanas, casas de fin de semana, cabañas turísticas o para darle habitabilidad a distintas producciones agropecuarias. Con varias ventajas, es una opción sustentable que parte del reciclaje y de la reutilización de grandes rectángulos metálicos que la industria marítima desecha todos los años.

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