Analfabetismo, incultura e ignorancia, nuestro principal enemigo

La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes. (Charles Bukowski 1920-1994)

 

Por Roberto Trevesse

Licenciado en Periodismo y Comunicación

 

Existe una “sociedad” de hecho en la aparente vida democrática que supimos conseguir en octubre de 1983 que la integran los partidos políticos, los movimientos sociales y los medios hegemónicos de comunicación. 

Este “combo” es el principal culpable del deterioro sin freno que vivimos los argentinos de a pie, a tal punto que nuestro sueño de volver a una etapa de esplendor en la Argentina quedó frustrado, de tal modo que ninguno de nosotros (llámese pueblo) no tenemos posibilidades de salir de este profundo e interminable atolladero.

Está a la vista que la Argentina es un país sin rumbo cierto, sin futuro, con una democracia débil y donde reinan el narcotráfico, la delincuencia en general, la ignorancia extrema, la prebenda y millones de cómplices que por una paga cumplen con lo que el Poder de turno les pide.

La incapacidad manifiesta de nuestros gobernantes y la desinformación o desconocimiento en temas menores –ni hablemos de las grandes cuestiones- de la población argentina es contundente.

Da la sensación que nadie entiende cómo hemos caído tan bajo ya que hoy reina la ausencia casi total de conocimiento. Nos pueden engañar fácilmente.

Lo cierto es que estamos atascados en una disyuntiva “pueblo versus élite”, con la ayuda sustancial de los medios que amplificaron y difundieron las propuestas más descabelladas, que fueron reforzadas por agresivas campañas de desinformación en las redes sociales.

Los registros de las declaraciones más desafortunadas terminaron apareciendo en la campaña y franja televisiva del rechazo. Lo que en un comienzo parecía pintoresco y llamativo terminó por generar desasosiego.

De esta manera se terminó generando un movimiento con claras mayorías para los sectores progresistas “ilustrados” que lideran el pobrismo disciplinado que es mantenido con dinero de las arcas del Estado. Sus banderas políticas son el feminismo, el indigenismo y un intenso discurso antiélite, donde los ricos tienen que ceder parte de sus ganancias (además de pagar más y nuevos impuestos) a los pobres por el solo hecho de ser pobres, y no a cambio de trabajar, estudiar, capacitarse y luego crecer por sí mismo.

La argentina sufre un retroceso democrático evidente que debemos frenar en el corto plazo para que no nos pase lo que sucede en Hungría y Polonia o aún mucho más grave en Nicaragua, Venezuela y ni hablar de Cuba.

Da la sensación que nuestra clase política está más preocupada en tener un bienestar económico cada vez mayor que en dedicar tiempo y esfuerzo en salvaguardar la democracia que tenemos.

La única forma de garantizarle a la ciudadanía que tenga la oportunidad de vivir en libertad, con seguridad, con trabajo, con dignidad y en definitiva con una vida plena, llena de posibilidades, es aumentando el número de ciudadanos que reconozcan el valor y la fragilidad de la democracia para fortalecerla y estabilizar a corto plazo.

En definitiva, si no lo hacemos, pagaremos con graves consecuencias. La sumatoria de demandas particulares ante la crisis que nos aqueja. Hoy no tenemos un proyecto de país. Estamos en peligro.

Si hay algo que dejará esta presidencia de la Nación –más allá de un país inmerso en una crisis aún peor que la conocida cuando asumió en 2019-, es la carencia de grandeza política para ejercer su rol que tiene el primer mandatario. Vale recordar a William Shakespeare, que supo señalar: “No hay que temerle a la grandeza, algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza les es impuesta y a otros la grandeza les queda grande”.

A fines de octubre pasado, el presidente de las contradicciones permanentes se preguntó “¿Qué es ser progre? ¿Es cuidar la educación pública y a los trabajadores? Bueno, si eso es ser progre yo soy progre”. Lamentable.

 También en igual mes, Alberto Fernández dijo ante cancilleres europeos que "no tenía idea" de un acuerdo entre la Argentina y la Unión Europea. El Presidente dijo que nadie en el gobierno sabía de un acuerdo de cooperación con la Unión Europea vigente desde 1990. Lamentable.

 El 3 de octubre reciente falleció a los 82 años, el destacado periodista, presentador de TV y director español, Jesús Quintero, quien en una etapa de su vida trabajó en la televisión de nuestro país. Fue muy conocido por sus programas como “El Loco de la Colina” o en Buenos Aires con “El perro verde”.

El escribió que “Siempre ha habido analfabetos, pero la incultura y la ignorancia siempre se habían vivido como una vergüenza. Nunca como ahora la gente había presumido de no haber leído un libro en su vida, de no importarle nada que pueda oler levemente a cultura o que exija una inteligencia mínimamente superior a la del primate. Los analfabetos de hoy son los peores porque en la mayoría de los casos han tenido acceso a la educación, saben leer y escribir, pero no ejercen. Cada día son más y cada día el mercado los cuida más y piensa más en ellos. La televisión cada vez se hace más a su medida. Las parrillas de los distintos canales compiten en ofrecer programas pensados para una gente que no lee, que no entiende, que pasa de la cultura, que quiere que la diviertan o que la distraigan, aunque sea con los crímenes más brutales o con los más sucios trapos de portera. El mundo entero se está creando a la medida de esta nueva mayoría, amigos. Todo es superficial, frívolo, elemental, primario… para que ellos puedan entenderlo y digerirlo. Esos son socialmente la nueva clase dominante, aunque siempre será la clase dominada, precisamente por su analfabetismo y su incultura, la que impone su falta de gusto y sus morbosas reglas. Y así nos va a los que no nos conformamos con tan poco, a los que aspiramos a un poco más de profundidad”.

Creemos que no se van a eliminar las PASO para las elecciones del año que viene, pero por las dudas, les comento que, si ese dislate ocurre, será muy grave para la regulación y garantía de transparencia y confiabilidad de las internas partidarias. Lo que nos puede llevar a que flaquee la institucionalidad electoral.

Por otro lado, el cuadernillo del INADI de 21 páginas, recomienda evitar la discriminación al momento de nombrar jugadores de otros países, no difundir imágenes violentas como patadas y disturbios y evitar reproducir cánticos agraviantes. “Es preciso tomar algunos recaudos para que en la inmediatez y el frenesí del trabajo no se vulneren derechos”.

Victoria Donda, titular del INADI, expresó que el objetivo de las Recomendaciones es que “puedan contribuir a constituir una sociedad donde el respeto y la inclusión sea importante”.

Por su parte, Miriam Lewin, Defensora del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, explicó que “se trata de sugerencias que fueron construidas con colegas que han cubierto muchos mundiales, sociólogos del deporte, y deportistas pensando en una comunicación ejercida como un derecho humano”.

La verdad es que o no saben qué hacer para justificar los sueldos que cobran o se tientan con –de alguna manera- adoctrinarlos hasta cómo tenemos que hablar o escribir, pero le llaman respeto, inclusión o sugerencias.

Les recuerdo –por las dudas- que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (Organización de los Estados Americanos) en su punto 6 sobre Principios, destaca textualmente que “Toda persona tiene derecho a comunicar sus opiniones por cualquier medio y forma. La colegiación obligatoria o la exigencia de títulos para el ejercicio de la actividad periodística, constituyen una restricción ilegítima a la libertad de expresión. La actividad periodística debe regirse por conductas éticas, las cuales en ningún caso pueden ser impuestas por los Estados”; en el 7 señala claramente que “Condicionamientos previos, tales como veracidad, oportunidad o imparcialidad por parte de los Estados son incompatibles con el derecho a la libertad de expresión reconocido en los instrumentos internacionales”; y en el 8 destaca que “Todo comunicador social tiene derecho a la reserva de sus fuentes de información, apuntes y archivos personales y profesionales”.

Por otra parte, en un acto organizado por la Unión Obrera Metalúrgica en Pilar, volvió al palco para hablarles a los suyos –o sea a La Cámpora-, como también a los trabajadores de la UOM, la vicepresidenta, quien reapareció públicamente luego de más de dos meses de ausencia tras el intento de magnicidio del que fue víctima en la puerta de su domicilio en Recoleta.

 Cristina Fernández, quien se refirió a la "la necesidad de un consenso económico, discutir en la mesa, no solo los partidos políticos, sino también los sindicatos y las centrales empresarias, el modelo de país y cómo vamos a hacer para salir de la economía bimonetaria".

Con todo respeto, no pareció que fuera la vicepresidenta de todos los argentinos, a quien le queda más de un año de mandato. Todo lo contrario, su alocución fue de alguien que está por venir en el próximo período de gobierno. Increíble, pero real. Dijo textualmente: "Voy a hacer lo que tenga que hacer para que nuestro pueblo pueda organizarse en un país con alegría. Volvamos a recuperar esa alegría de que el sueldo alcanzaba, de saber que había futuro, nos la merecemos".

Vaya a saber qué pasa por su fuero interior, pero está claro que no fue esa mujer que levantaba la voz con vehemencia, apasionada, bravucona, con derecho a retar y criticar a gran parte de los argentinos, menos a los suyos. A todos en el planeta, les llega el fin de su tiempo. Nadie está exento.

Habría que recordarle que su marido, Néstor Kirchner gobernó cuatro años, seis meses y diez días. Luego ella gobernó dos períodos consecutivos de cuatro años cada uno. Total 12 años 6 meses y 10 días de kirchnerismo. Y no contamos la actual gestión donde ella ejerce desde el primer día una gran influencia.

Creo que le llegó la hora de irse a su casa, aunque ella tenga todo el derecho de querer continuar a su manera.

 

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