Alto déficit y jubilados más jóvenes
Jubilaciones provinciales

Según los informes publicados por la Caja de Jubilaciones de Entre Ríos, la edad promedio de los beneficiarios pasó de 63 a 59 años, en sólo cuatro años. Algunos beneficios especiales posibilitan el descenso de este número. Lo que no baja es el déficit, que puede alcanzar este año los 34 mil millones de pesos.

Por Sebastián Martínez 

En abril del 2018 nos preguntamos en la tapa de la revista x-más si Entre Ríos iba a iniciar un proceso de reforma previsional. Luego, el propio gobernador Bordet anunció en febrero del 2020 que iba a impulsar el debate de una reforma. Hasta hoy, nada sucedió.

Todo el arco político entrerriano es consciente que la Caja de Jubilaciones tiene graves inconvenientes. Algunos entienden que el déficit en sí mismo no es el problema central, ya que todos los sistemas previsionales tienden a ser deficitarios a nivel mundial y el caso entrerriano no escapa a esa lógica. Sostienen que el eje se debe poner en la sustentabilidad del sistema, más allá de que el balance cierre con números en rojo.

Lo cierto es que los recursos para pagar jubilaciones y pensiones, que no son cubiertos por los aportes de trabajadores activos y de la patronal (entes del gobierno provincial y municipios) ni con las armonizaciones de ANSES, crecen año a año y salen de rentas generales de la Provincia: son recursos que no pueden destinarse a otras áreas.  

Algunas luces amarillas se encienden cuando se analiza el crecimiento de ese déficit en los últimos años. Según la ley de presupuesto provincial actual, el número asciende a $31.000 millones, pero según los propios cálculos del gobierno llegará a $34.900 millones. Desde el oficialismo aseguran que, con una mirada macroeconómica, “el monto en dólares no varía en las últimas décadas”, aunque creció del 27 al 40% de los recursos totales de la propia Caja de Jubilaciones. Si se compara ese número con los gastos totales del Estado entrerriano, desde el 2015 a la actualidad oscila entre un 8 y un 11% del total.

Discursos, no medidas

En el discurso de apertura de la Asamblea Legislativa el 15 de febrero del 2020, el propio gobernador Gustavo Bordet puso el tema en el centro de la agenda. Ante todos los legisladores aseguró que “si no se corrigen inequidades, privilegios y desigualdades”, no será posible sostener el 82% móvil. Más allá de algunas declaraciones de alerta por parte de los gremios, ese mes pasó poco y nada. Luego, la pandemia mundial pausó el debate.

Desde la dirigencia política local aseguran que no hay proyectos en marcha de reforma a la Caja de Jubilaciones. Hay expresiones de deseos y la voluntad del gobernador de realizar algunas reformas, pero anhela que exista consenso previo de otros sectores del peronismo y la oposición. Más allá de contactos informales, no ha habido nada, pese a que toda la dirigencia política es consciente de cuál es el problema. 
“Sigo esperando que podamos acercar propuestas al respecto. De parte nuestra, hemos hecho correcciones con los mecanismos que teníamos a mano: decretos o resoluciones administrativas, pero necesitamos una ley", aseguró el Gobernador en la apertura de la Asamblea Legislativa de este año. 

En el bordetismo aseguran que, en términos futbolísticos, “juegan a la defensiva”: si vienen al ataque con una propuesta, tenemos ideas. Lo hizo público Bordet este año: “sigo esperando que podamos acercar propuestas al respecto. De parte nuestra, hemos hecho correcciones con mecanismos como decretos y reglamentaciones, pero necesitamos una ley, hablar con franqueza, cotejar proyectos y garantizar la sustentabilidad sin vulnerar los derechos de los jubilados”, aseguró. El tablero parece estar configurado, a la espera para ver quien mueve la primera ficha.
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Como bien sabemos Argentina tiene un sistema jubilatorio solidario público y de reparto. Hacerlo sostenible y otorgar garantías de buen funcionamiento a próximas generaciones de beneficiarios requiere diagnóstico y decisiones del hoy.

Más jóvenes, más jubilados

El dato del rojo fiscal adquiere más gravedad si observamos que Entre Ríos tiene jubilados más jóvenes. De la comparación del promedio de edad de jubilados y pensionados surge el dato de que en cuatro años se rejuveneció cuatros años el beneficiario promedio: 59 años y 4 meses. 
“De cada 10 expedientes que se firman, 8 son del Consejo General de Educación, que son jóvenes porque muy poco pasan los 55 años. Otro de los factores que influyen en esto son los retiros voluntarios de los policías, que van entre los 50 y 55 años”, aseguró el presidente de la Caja de Jubilaciones, el contador Edgardo Scarione.

La cláusula del 3x1 (que consiste en que cada año de servicio por encima de los 30 años de aportes, se resta un año de la edad requerida) también impacta. Hay muchos casos que ingresaron jóvenes a la administración pública y pueden utilizar este beneficio.

El 2019, año de finalización de la primera gestión de Gustavo Bordet como gobernador, pasó algo que parece ser un detalle administrativo, pero tuvo su impacto en el promedio de la edad de los jubilados: se implementó la firma digital en presidencia de la Caja. Esto permitió reducir de cinco meses a 20 días el promedio de demora de un expediente e hizo crecer un 6,59% la cantidad de jubilados, con más de 1.000 beneficiarios de superávit entre ingresos y egresos, según reconoció ante la consulta de la revista x-más el doctor Daniel Elías, máxima autoridad de la Caja en ese año.

Este número de más de mil nuevos jubilados y pensionados con edades jóvenes impactó en el promedio total.



A nivel nacional, los especialistas aseguran que se observa una tendencia a equiparar las edades de jubilaciones provinciales con las nacionales que brinda ANSES. En este sentido, Entre Ríos es una de las provincias más rezagadas en cuanto a actualización de edades y excepciones. 

Según Daniel Elías, especialista en seguridad social, el déficit en sí mismo no debe pensarse como un problema de manera aislada -ya que es una realidad a nivel mundial- sino que se debe pensar en la sostenibilidad del sistema. Cada vez se pagan beneficios con mayor durabilidad, con un promedio de 14 o 15 años por beneficiario. “Es una realidad que se prolongó la vejez con derecho a cobro”, asegura Elías. Este nuevo contexto impacta de lleno en el Presupuesto provincial. 



Los más y los menos 

Tal como mostramos en el informe de la revista x-más de abril de 2018 hay sectores de la administración pública que tienen jubilaciones seis veces superiores al promedio de un beneficiario municipal, que son quienes están en la base de la pirámide, con un ingreso promedio de $60.300.



Si vemos los cuadros de esta nota, observamos que la realidad no ha variado en los últimos años: los ex empleados del Entre Provincial Regulador de la Energía (EPRE), la Justicia y el Tribunal de Cuentas de la provincia ocupan el podio. El EPRE tiene una jubilación promedio de $410.687 a febrero de este año. La Justicia, que cuenta con 1.345 beneficiarios, tiene un promedio de $359.446, con algunos beneficios que superan el millón y medio de pesos mensuales. 

El Tribunal de Cuentas, el mismo organismo que avaló todos los hechos que formaron parte de la condena al ex gobernador Urribarri sobre desvíos de fondos en publicidad oficial y que tiene empleados imputados en la Causa de los Contratos Truchos de la Legislatura, tiene un promedio de haber jubilatorio de $309.267 por mes. Claramente, el sistema no premia ni por efectividad, ni productividad.

La jubilación media de la provincia de Entre Ríos es de $102.000. Los médicos y docentes siempre se ubican muy cerca de ese número. Por encima de ellos se encuentran jubilados de otros organismos: Legislatura ($258.895), Instituto del Seguro ($226.705), E.P.E.E.R. ($207.200), Autoridades Superiores ($213.874) y luego ex empleados de la desaparecida LAER, contaduría, túnel subfluvial y bancarios.

En la parte más baja de la escala, como dijimos anteriormente, los municipales cierran el ranking. Por encima de ellos, pero debajo del promedio, se ubican los autónomos ($61.931), Vialidad Provincial ($78.075) y Administración Central (83.784). 


Algunas correcciones realizadas

Una de las primeras medidas impulsadas por el presidente de la Caja de Jubilaciones Edgardo Scarione al asumir fue la suspensión del beneficio para docentes que permitía compensar años de edad con años de aporte en los últimos tres años (el famoso “3 por 1”). Esto impactará seguramente para que suba el promedio etario en el corto plazo. Esta particularidad, que beneficia al régimen general, estuvo también vigente hasta el 2019 para los docentes, que incluso ya tienen su régimen especial.

“Además, se derogó una resolución de la década del 90 que permitía que las personas se puedan jubilar con “15 años más 1 día”. Ahora, cada entrerriano se debe jubilar por el sistema en el que más años de aporte realizó. Antes, la ANSES misma los guiaba para jubilarse en la provincia. Hubo presiones muy fuertes para dar marcha atrás, pero entendimos que así se defiende la Caja”, aseguro el contador Scarione.

De los 218 jubilados menores de 40 años, todos son jubilados por incapacidad. Los más de 3.000 menores de 50 años responden a beneficios especiales como empleados de Salud Mental, el IPRODI y Educación Especial, que se pueden jubilar con sólo 20 años de aportes, o algún funcionario policial con retiro.

Los policías y agentes del servicio penitenciario pueden iniciar su jubilación con 25 años de aportes y se retiran con un porcentaje de la jubilación. A muchos les conviene tomar este beneficio antes de los 50 años y conseguir otro trabajo parcial que le garantice un ingreso extra.
“De ese rojo, la ANSES suele financiar entre un 35 y 40% en base a la armonización de los derechos jubilatorios nacionales y los provinciales. El año 2019 ya fue cerrado entre ambos organismos y se logró el recupero del 35% del déficit de ese año”.




El déficit en números

Si analizamos el déficit de la Caja de Jubilaciones de la provincia de Entre Ríos en los últimos 8 años vemos que ha ido creciendo en millones de pesos, pero en gran parte es por el componente inflacionario de la realidad argentina. Si se compara el rojo previsional con la totalidad de las erogaciones del Estado entrerriano, vemos que el número representa un 11% del total; y si se descuenta a eso los fondos conseguidos por la armonización con ANSES, pasa a ser un 8% en promedio. Si vemos lo proyectado para este año, los 34.900 millones representan el 11,72% sobre los $297.700 millones del gasto total estatal entrerriano o un 9.23% si se le restan los fondos nacionales. Cifras que colocan al actual ejercicio apenas por encima de la media de los últimos años (ver cuadro adjunto).



Para entender los números debemos pensar que Entre Ríos pagará este año $93.300 millones en jubilaciones y pensiones. De ese monto, $54.800 millones salen de los aportes de empleados y la patronal, lo que deja un rojo de $34.900 millones. Según el convenio de armonización con ANSES, se conseguirán $7.428 millones, lo que obliga al Tesoro provincial a aportar $27.471 millones durante el presente ejercicio.
Si se observa la serie histórica analizada, del 2015 a la actualidad, se ve claramente el impacto inflacionario y cómo un mejor o peor acuerdo el régimen nacional puede hacer variar el escenario. Aunque como marcamos al principio, el impacto en términos porcentuales para las finanzas entrerrianas muestra un leve crecimiento con el paso de los años.

Pero el dato más preocupante es si se analiza el déficit total de las pasividades y se lo compara contra el monto de los beneficios pagados en cada ejercicio. El salto de los $2.299 millones del 2015 a los $34.900 millones del 2022, tienen algo más que un componente inflacionario: pasó de representar un 27% del total a un 37%. En este caso, ya es más que una luz amarilla de alerta.

Según economistas que analizan las cuentas públicas locales, el déficit previsional entrerriano representa el doble de lo que cuenta la Provincia como fondos propios para obra pública. ¿Es este un escenario sostenible? ¿O estamos ante un problema que año tras año será más pesado para las arcas provinciales? Es algo que se puede analizar con distintas visiones, pero sin dudas, un tema que política debe dejar de mirar sólo de reojo.


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