“A nivel exportaciones fue un año gris”

Paraná / Ensa

Patricia Popelka: Presidenta de Elevadores Neumáticos S.A. (ENSA)

Somos una empresa netamente exportadora del sector metalmecánico. Tenemos un producto con valor agregado que es el tipo de exportaciones que debería despertar interés para que crezcan. Pero eso no sucede.

El mercado local para la empresa siempre fue algo marginal, pero en el último año tuvo un muy buen desempeño. El 2020 fue difícil acá, pero este 2021 fue muy bueno en cuanto a ventas. La gente estuvo más tiempo en sus domicilios y se decidió a mejorar el traslado vertical. Además, este sector buscó en qué gastar los pesos y por eso creció la demanda en un rubro que está en expansión, como es el de los ascensores residenciales.

A nivel exportaciones fue un año gris. Nosotros hace 19 años que exportamos y no pudimos sostener el ritmo de crecimiento de años anteriores. Es la primera vez que no podemos tener una mejora en el volumen colocado en el mercado internacional. Apareció competencia de otros mercados muy competitivos en costos, como China e India. Por eso nos cuesta más, porque tenemos un tipo de cambio intervenido, con restricciones al ingreso de divisas, plazos de cobranzas, pesificación obligada a los cinco días de cobrado. Esto genera problemas para competir, sumado al aumento de todos los insumos (hierro, aluminio y policarbonato), por encima del 60% en dólares. Y no podemos subir el precio porque la competencia no lo hace. 

En este contexto complejo, la organización interna de la empresa ha mostrado avances. Logramos pre-certificar ISO 9001 tras un año completo de trabajo. Tenemos un equipo de colaboradores con alto compromiso y así pudimos mejorar el producto con procesos de I+D en curso y nuevas inversiones para tecnificar la planta. Si bien hay un proyecto de expansión muy ambicioso y trasladar la planta hacia la zona de Acceso Norte, eso quedó en stand-by por la pandemia. Logramos mejoras en la planta actual, pero en este contexto es complicado sostener las inversiones.

En esta sociedad no se tiene conciencia sobre lo que implica el sector privado no proveedor del Estado como motor de desarrollo. Vemos discusiones políticas de facciones por poder sectorial que ya agobian. No se discuten mejoras para el desarrollo del país. El sector privado, no proveedor del Estado, no está visibilizado en ese marco de discusiones. Para poder llevar adelante una empresa que invierta, que pueda volcar recursos a nuevas inversiones para generar puestos de trabajo en la industria hay que contar con recursos propios. ¿Cómo logras esto cuando se pide a gritos “que paguen los que más tienen” y sin la existencia de líneas de financiamiento crediticio? Si necesitamos crecer es necesario que la empresa cuente con recursos propios y para eso se necesitan resultados positivos. Por ejemplo, a nosotros una máquina para mejorar la producción en la línea de aluminio nos sale 150.000 dólares. Para poder comprarla uno tiene que contar con esos recursos, y para eso, primero lo tenés que haber ganado. A veces parece que eso no es ponderado por el sector público ni por la sociedad.

Una pregunta más general, ¿quién tiene la llave para comenzar a traccionar el desarrollo del país? Desde el sector público puede que crean que son ellos; pero a veces en la sociedad en general también lo creen, porque hay un clima de desconfianza con el sector privado que es preocupante. La Argentina está en un atolladero. Tenemos 10 o 12 puntos más de pobreza desde que este gobierno asumió. La actividad económica se recuperó casi a los niveles prepandemia, pero la inversión no arranca. Se habla del rebote, y me alegro que así sea, pero los indicadores de pobreza quedaron clavados allá arriba y los problemas educativos siguen siendo tan graves como antes. ¿Cómo hacemos para revertir los niveles de pobreza, mejorar la educación y generar más puestos de trabajo privado? El horizonte es lograr que se transformen planes y ayudas sociales en trabajo real. En personas que crean que con un trabajo pueden salir adelante y mejorar su situación.

En la empresa trabajamos bastante en planificación. Tenemos la visión de no quitar el pie del acelerador en ese tema, porque es crucial para continuar con el negocio, pero la coyuntura te demanda mucha energía. Nosotros tenemos un 90% de venta a mercados externos y eso implica actividades comerciales con tipo de cambio, costos internos, operatorias aduaneras, complicaciones impositivas, normativas a cumplimentar. Es un enorme trabajo que el Estado ha ido delegando a las empresas: percepciones, anticipación de impuestos, etcétera.

En el 2021 hemos tomado personal nuevo y ojalá logremos poder seguir haciéndolo. Pero eso depende del escenario económico en general y de lo que suceda en el plano internacional. Si no sabemos qué va a pasar con el tipo de cambio y con el precio de los insumos, no podemos tener certezas. Si queremos mejorar un poco para el 2022 debemos achicar la brecha en el dólar oficial y los pararelos, acordar con el FMI y lograr un marco de previsibilidad.

“Somos una empresa comercial sin producto”