Transparencias y aceros
Arquitectura corporativa

Cuando una idea logra plasmarse con claridad en la propuesta arquitectónica, la experiencia lo agradece brindando un entorno envolvente, donde contenido y continente son uno. Así funciona la nueva sucursal de la Asociación de Cooperativas Argentinas en Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires. En uno de los principales accesos de la ciudad, este edificio se destaca, produciendo un nuevo hito urbano que instala en la geografía las nociones de producción, cooperativismo, innovación y sostenibilidad.


La visión de este establecimiento se manifiesta en cada trazo. Compromiso social y voluntad de integración forman parte del diseño. Sus transparencias en las cuatro fachadas permiten un diálogo visual permanente entre interior y exterior, transmitiendo apertura, comunicación y vínculos estrechos con el medio. 


Cada volumen fue diseñado a partir de conceptos de fluidez espacial y dobles niveles abiertos, para generar visuales amplias y unificadas, propiciando la sensación de igualdad, integración y equidad. A partir del concepto de planta libre, el edificio nuclea en un sector las zonas de servicio y circulación vertical, liberando el resto de la planta de estructuras fijas. De esta manera, explica el arquitecto Ignacio Arrillaga, “los ambientes logran alta flexibilidad y versatilidad, posibilitando el crecimiento y la adaptación a un futuro cambiante”. 

Los materiales son coherentes con la propuesta toda y refuerzan el planteo de modernidad, innovación y eficiencia. En el conjunto de este proyecto, se destacan dos espacios centrales que funcionan como pausas para amenizar el tiempo laboral. 


La cocina para empleados y el quincho sum para clientes de la casa, vestidas por Johnson Amoblamientos, enmarcan estos ambientes traslúcidos y amplios, dotados de carácter, elegancia y sencillez. “En monocromía de negros y grises oscuros, grafito, minerales refinados, artefactos y equipamiento integrados, las líneas precisas y de pulida estética definen un entorno que invita al relax”, detalla la arquitecta María Delia Zaccagnini, responsable del interiorismo junto al Arq. Arrillaga. 


Tanto en la cocina como en el quincho –con capacidad para 70 personas-, una isla protagoniza el espacio y ofrece un lugar propicio para compartir y distenderse. Sus mesas, sillas y banquetas de madera contrastan, otorgando calidez al diseño. Las luminarias acentúan, definen y categorizan las áreas.  

Estos dos sectores son claves: logran el equilibrio justo entre el trabajo y el descanso, una apuesta inteligente para potenciar el tiempo compartido, dedicado a la producción.  



FICHA TÉCNICA

Proyecto: Arquitectos Ignacio Arrillaga, Walter Parola, Pedro Martorana, Analía Nieva y Bernardo Bertone
Dirección de obra: Arquitectos Ignacio Arrillaga, Walter Parola y Pedro Martorana
Interiorismo: Arquitectos María Delia Zaccagnini e Ignacio Arrillaga
Paisajismo: María de la Paz Cantarelli
Créditos fotográficos: Arquitectos Ramiro Sosa


La calidez justa para cada ambiente
Climatización