Santa Fe y la Catedral que no fue
Patrimonio

El arquitecto Juan Bautista Arnaldi realizó un proyecto de una monumental Catedral para la ciudad de Santa Fe. La "Catedral Nueva" fue una obra que se avanzó, con varios problemas, entre 1897 y 1931. Hoy quedan marcas de ese proceso y una iglesia que funciona en la parte posterior de aquel gran edificio soñado.

El origen de este edificio se relaciona con cuestiones administrativas propias de la institución de la Iglesia en el siglo XIX. En 1897 se dividió la gran diócesis del Paraná y se creó la diócesis de Santa Fe, que funcionó con sede en la Iglesia Matriz de la ciudad, pero en ese momento se pensó en un edificio monumental para reemplazarlo: la Catedral Nueva, con el frente sobre calle 1º de Mayo, entre Primera Junta y Tucumán.

Esta es una obra de una época de Argentina de grandes edificios monumentales: Teatro Colón, Catedral de Paraná, Iglesia Matriz de La Rioja. Es un proyecto del arquitecto Juan Bautista Arnaldi, un profesional al que la Iglesia le encomendó varios edificios en la región. Si bien, esta es la única obra de Arnaldi que queda inconclusa y sirve, si se quiere, para conocer el proceso constructivo de lo que fue la Catedral de Paraná.


En 1889 ya se había aprobado el proyecto de Arnaldi. Si bien fue modificado en esos primeros años, el esquema general del edificio era de cruz latina, con una cúpula de 65,50 metros soportada por cuatro grupos de columnas de granito en la parte central, y un atrio que se elevaba 15 metros sobre el nivel de la calle. La fachada contaba estatuas de los doce apóstoles y dos torres de 22 metros alineadas con otro par de menor altura en la contrafachada. Hacia el cielo, dos imponentes campanarios eran el broche de oro del edificio.

En 1897, el obispo Gelabert y Crespo, que cumplió funciones en ambas provincias, aseguraba que, “el presente nos sonríe mostrándonos ya a nuestra Santa Fe próxima a ser designada cabeza de un nuevo obispado, cuyo nombre ha de llevar. Este encumbramiento al rango de Ciudad Episcopal impone la necesidad y el deber de construir un templo exclusivamente destinado para catedral”.

Hoy en día se pueden ver casi la totalidad de las paredes de ladrillos vistos. Le faltan todos los techos, pero se pueden observar los tambores que sostienen las cúpulas. El obispo Gelabert y Crespo fue el encargado de coordinar con Arnaldi el llamado a concurso para la obra, que atravesó el efecto de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), pero no pudo reponerse a la crisis global, luego de la Gran Depresión de 1930 y los vaivenes de la Argentina de esa época. 


En la actualidad, se puede observar la entrada proyectada y la base de la fachada, aunque en los años noventa se realizó una gran modificación para configurar el patio de la Catedral Nueva como un centro cultura al aire libre. Un lugar que transmite el espíritu de unas ruinas, con toque de arquitectura clásica europea. El patio del predio eclesiástico se transformó así en escenario para espectáculos en abril de 1990. Fue entonces que columnas, capiteles y portones fueron ubicados bajo la directiva del arquitecto Humberto Terenziani.


Otro dato llamativo es que a Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, con ingreso por calle 4 de enero, funciona en lo que fue la parte trasera del proyecto monumental soñado por Arnaldi y se conecta también con el patio.

Un predio a medio construir que muestra marcas de un proyecto monumental. Un espacio que hoy transmite parte de ese pasado que no fue. Con una estética que remite a las ruinas jesuíticas, por la preponderancia del ladrillo visto, con reminiscencias de la arquitectura europea clásica a partir de esas columnas y capiteles que son testigos de un proceso que no pudo ser.


Un proyecto para finalizar el templo

La Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Santa Fe, en el marco de los 50 años de la institución educativa, realizó hace unos años un taller donde se trabajó con distintos profesionales, estudiosos de la obra de Arnaldi y especialistas en liturgia para elaborar un proyecto para finalizar el edificio. 
Las autoridades eclesiásticas tomaron esta iniciativa y siguieron trabajando con autoridades provinciales y se realizó un proyecto ejecutivo, con cálculo y estructuras. Es un proyecto que se presentó en el Colegio de Arquitectos y cuenta con los planos municipales aprobados. Es un proceso que tuvo continuidad a lo largo de los años y que se detuvo por la pandemia. En el equipo de trabajo participaron distintos docentes y alumnos de la universidad quienes creen que esta idea se puede materializar en el mediano plazo.

 

El arquitecto

Juan Bautista Arnaldi nació en 1841 en Porto Mauricio, en cercanías de Génova, Italia y murió en Buenos Aires en 1915. Trasladado a nuestro país, desarrolló una amplia tarea de arquitecto, con especialización en edificios religiosos, como la Catedral de Paraná y la de Rosario. En Santa Fe realizó los proyectos de la iglesia de Santo Domingo y la Basílica de Guadalupe e intervino en las capillas de Adoratrices y del Huerto. En Santo Tomé, le pertenece la autoría de la iglesia de la Inmaculada Concepción. En el plano de la arquitectura civil, su principal obra fue el Consejo Provincial de Educación de Santa Fe (hoy Escuela Sarmiento), frente a la plaza San Martín.
El arquitecto Arnaldi, es autor además de la iglesia Nuestra Señora de La Paz (hoy modificado) y en Paraná proyectó el Ex Seminario (actual sede de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNER), del Palacio Episcopal, la iglesia La Piedad y Asilo San Antonio, y la vivienda sobre calle 9 de Julio (ex hotel Paraná Jardín).
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