Reconocen a Cabrera-Trlin
Premios Konex

El estudio de los arquitectos Eduardo Cabrera y Margarita Trlin fue premiado con un Diploma al Mérito de la Fundación Konex, como un reconocimiento a las 100 personalidades más distinguidas en la última década en las Artes Visuales Argentinas. Los arquitectos entrerrianos, docentes de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UNL, fueron destacados en la categoría “Diseño del Espacio Público”.

Los integrantes del estudio, ganadores de varios concursos públicos entre los que se destaca el de la Costanera de Paraná, se vieron sorprendidos por la noticia. “Estábamos de viaje y cuando nos llamaron para avisarnos, pensamos que era una cargada, pero cuando se aclaró esto fue algo que nos colmó de alegría y satisfacción”, aseguraron. 

“Es destacable que fuimos reconocidos por pares nuestros y se agradece la mirada federal, porque desde Buenos Aires se interesaron en lo que se hace por fuera de la Capital Federal”, asegura el arquitecto Rubén Cabrera.

Por su parte, Margarita Trlin agrega otro factor central que pone a luz este reconocimiento: “hemos trabajado por muchos años con coherencia, en una idea de ciudad inclusiva, con espacios de calidad para el disfrute de todos. Hoy se está viendo una arquitectura más situada en el contexto, con mucha atención a los temas de sostenibilidad que se impone en la agenda global”.


¿Cómo debe repensarse la disciplina?

RC: La disciplina debe pensarse desde la noción de ciudad. La arquitectura debería tener más presencia en las decisiones que se toman desde los estamentos públicos. Se debe relacionar más con el bien público y no con intereses especulativos, para hacer una ciudad más humana y solidaria.

¿Hay incompatibilidad entre la mirada pública de mejor ciudad y los desarrollos privados?

MT: Creo que no. Que el Estado, con sus herramientas (legislaciones y normativas) debe regular de manera adecuada. Pensar la ciudad desde una mirada integral y diversa genera otro equilibrio de fuerzas accesible para todos.

RC: La ciudad de por sí es un espacio de conflicto permanente. Lo que hay que lograr es que este conflicto sea menor, en términos democráticos. Participación y consenso son dos palabras claves en este sentido. Vale la pena repensar la disciplina como hacedores del bien público. 


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