Nuevos paradigmas en el oficio de construir
Construcción en seco

Clientes más exigentes, construcciones sustentables y mayor calidad son los principales aspectos que el mercado está pidiendo.


Por Arquitecto Fernando Mendiburo
Centro de la Construcción en Seco


A lo largo de los últimos años los sistemas constructivos industrializados han crecido en forma exponencial en nuestro país, y las causas de ese crecimiento se justifican en innumerables razones.  

Fundamentalmente, y gracias al avance de las comunicaciones, el usuario común accede de forma inmediata al conocimiento de materiales y técnicas constructivas, que hasta hace no tantos años sólo se canalizaban a través de los profesionales y protagonistas del rubro.  Es así que muchas veces es el cliente, el usuario final, el que demanda a los profesionales, constructores y comerciantes de la construcción, la utilización de las últimas tecnologías disponibles.

El cliente sabe más y por lo tanto se ha vuelto más exigente. Ya no se quiere conformar con una realidad que no lo satisface. El tiempo se vuelve un valor en sí mismo, todo debe ser más rápido, pero también mejor, pues la calidad tampoco es negociable.

Paralelamente, el oficio de construir en Argentina ha sido unos de los más castigados por los vaivenes económicos de los últimos 25 años. En la guerra por mantener gente calificada y  profesional  hemos perdido muchas batallas, fundamentalmente en las prácticas más artesanales y tradicionales. La necesidad de producir y trabajar con los recursos disponibles nos ha obligado a convivir con toda clase de vicios, naturalizando faltas de calidad y compromiso inaceptables.


De ésta manera, el crecimiento de la construcción en seco representa claramente un cambio de paradigma:

• Se puede construir rápido y con materiales de alta calidad, pues éstos están sometidos a los ensayos más minuciosos. 

• Se pueden realizar obras limpias, con una importante reducción en volumen de materiales, y por ende, de desperdicios.

• Se pueden generar espacios con alta eficiencia térmica y acústica.

• Los procesos de construcción y los recursos humanos se vuelven más profesionales, ya que el sistema permite trabajar con precisión milimétrica y se reducen las cantidades de operarios.

• Al trabajar con materiales industrializados, las obras se vuelven económicamente más previsibles, reduciendo los mayores costos por errores de cálculo y desperdicios.

Ante éste universo de posibilidades, considero que estamos ante la oportunidad de recuperar el rigor profesional que hemos perdido en nuestro oficio de construir. Eso incluye tanto a ejecutores como proyectistas. Para ello, debemos recuperar la importancia del proyecto profesional, detallado, preciso, reduciendo las improvisaciones en obra. Por suerte en la actualidad contamos con muchas herramientas tecnológicas que nos permiten ver la obra en su totalidad y resolver al detalle todo tipo de situaciones.


Por otro lado debemos ser persistentes en la formación y capacitación de todos los protagonistas. Eso también nos incluye a quienes estamos encargados de la provisión de los materiales. Los profesionales deben poder encontrar en su proveedor, un soporte técnico importante, un asesor calificado que interprete sus necesidades y le sepa brindar la respuesta correcta.

La experiencia nos dice que vamos por el camino correcto y que todavía hay mucho por hacer.

Tenemos una gran oportunidad, están todos invitados a participar.

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