Lo público y lo privado, una confluencia necesaria
Industria de la construcción

Los desarrollos urbanos, los desarrollos inmobiliarios y los proyectos de arquitectura están insertos en una gran cadena de valor que genera empleo, dinamiza el comercio con gran consumo de diversos insumos y servicios y paga impuestos que impactan en el sostenimiento del sector público. 

Este encadenamiento productivo capaz de transformar barro, arena, piedra, cemento y hierro en espacios para habitar y cultivar una familia, constituye una actividad clave en el complejo proceso de producción y renovación de ciudad en donde el diseño arquitectónico es el servicio clave que agrega valor para la calidad de vida, así como la ingeniería lo es para racionalizar los procesos y eficientizar los esfuerzos. En este sentido es vital contar con una visión estratégica que amalgame políticas públicas con intereses particulares ya que orientando y potenciando esa energía innata que el sector posee se puede impactar en temas comunes a toda la sociedad.



La ciudad en su conjunto es el clúster productivo más complejo y dinámico con el que contamos. Involucra el valor agregado que se produce en términos económicos por la enorme cantidad de encadenamientos que se generan. Arte y cultura, identidad y arraigo, en el marco de reglas claras para la armonización social, posibilitan un desarrollo con inclusión. 

Sería muy importante entonces que los líderes de los distintos sectores políticos que conducen la provincia y la ciudad expresen claramente una visión de apoyo a la cadena de valor agregado de la construcción y especialmente a la construcción privada, ya que es la que involucra en su conjunto una inversión mayor respecto de las posibilidades de los presupuestos públicos, pero al no depender de una orden directa de un funcionario, requiere de la definición de un horizonte claro, sostenible y que genere expectativas en un marco de confianza que achique las incertidumbres. Esa definición política es clave para alinear todas las decisiones y los procesos intermedios.

Sin embargo, pareciera que el Estado no está pensando en promover la actividad, sino viendo al sector de la cadena de valor agregado de la construcción privada como actividad especulativa antes que productiva; a sus miembros como potenciales contribuyentes antes que como productores, cobrándoles impuestos por adelantado, (retenciones y percepciones) e incluso sobre las pérdidas (ganancias cuando en realidad a valor constante no lo son), al trabajo, con altas y crecientes alícuotas y tasas de interés. 

Si esto no cambia, el ahorro para el sector va a seguir guardado. Por eso la cuestión impositiva y la creciente inflación, son dos aspectos centrales a rever en la materia, ya que, en el contexto actual de la Argentina, con graves problemas de deuda externa e interna y sin crédito internacional para los próximos años, el ahorro privado será esencial para el sostenimiento del sector. 



Hoy en día esos fondos están muchas veces subutilizados u ociosos, perdiendo valor frente a la inflación, por lo que se hace necesario generar los incentivos para que se transformen en inversión productiva, bajo la visión de que la construcción debe ser llave de arranque de una hipotética recuperación económica sostenible, que genere empleo al mismo tiempo que transforma y mejora la calidad de nuestro entorno.

Por Arq. Gastón Grand
Titular de Grand Emprendimientos.
Una vivienda en forma de herradura que rodea al jardín
Ambientes amplios y luminosos