La magia de la luz en nuestros espacios
Vitrales

Las posibilidades constructivas de este arte son el epicentro de nuevos paradigmas en la producción de vitrales, tanto abstractos como clásicos, acompañando a los estilos arquitectónicos que hoy en día conviven.

El vitral es un elemento que día a día va nuevamente ganando espacio en la construcción arquitectónica. Desde un simple detalle en una claraboya en un baño o vestidor hasta imponentes puertas o conjuntos completos de aberturas, este arte de pintar la luz, lleva a nuevas fronteras la concepción del espacio interior.

Indudablemente, el espacio definido por los muros no puede ser percibido sin la luz penetrando en él. Los vitrales permiten matizar esa luz que ingresa en un ambiente. El color de los vidrios, su textura, su transparencia o la disposición que elijamos para ellos son los elementos que permiten componer los efectos de luz, potenciando los espacios.

Para Le Corbusier, el gran arquitecto suizo, la ventana y el cristal eran elementos esenciales en la nueva arquitectura. Él dijo, “la historia material de la arquitectura muestra que a través de los siglos hubo una lucha insaciable a favor de la luz y contra los obstáculos impuestos por la ley de gravedad. Esta es la historia de la ventana.” 

“La luz como elemento, es lo más relevante al momento de pensar en el diseño de un vitral. Es la conjunción de colores, o ausencia de los mismos. Es la selección de texturas y su disposición lo que enriquece el diseño elegido del vitral. Hoy existen más de 300 colores y texturas en la paleta de vidrios manufacturados”, asegura Fabio Huser, de FLH Vitrales.

Hoy no existen limitantes, el eclecticismo ha dado un papel fundamental al vitral, permitiendo incorporar la exquisitez o extravagancia en espacios neutros como también lo efímero de texturas sin color en espacios de estilo contemporáneos.  Por ello es importante desarraigar el concepto de vitraux como algo antiguo, o vinculado netamente con elementos de antaño o carentes de vanguardia. El arte del vitral hoy renace con la versatilidad necesaria para adaptarse a casi cualquier entorno o espacio. El gran desafío es lograrlo al momento de pensar y diseñar un proyecto arquitectónico. 

Versatilidad y luz
Quinchos, lugar de encuentros